La autocensura es la regla en la frontera norte

Investigaciones periodísticas

La Fundación Periodistas Sin Cadenas realiza este primer informe a partir del encuentro con periodistas en las tres provincias de la frontera norte. Los comunicadores entrevistados dan cuenta de varias intimidaciones y es evidente la autocensura que existe en la zona.

27.09.2020

La Fundación Periodistas Sin Cadenas busca el libre ejercicio del periodismo investigativo. En ese sentido nuestra prioridad ha sido acercarnos a los periodistas que ejercen su oficio en zonas de riesgo para saber cómo se ha hecho y se hace periodismo en esos sitios. 

Iniciamos esta aproximación en la frontera común con Colombia porque allí fue secuestrado el equipo de prensa del diario El Comercio, que fue asesinado por el Frente Oliver Sinesterra, en abril de 2018. Este evento, que ha marcado nuestro trabajo como Fundación, ha constituido la más grave violación del derecho a la libertad de expresión en Ecuador. 

Se ha generado, además, un efecto de autocensura entre los demás trabajadores de los medios de comunicación social, sobre todo, por la falta de interés de los Estados ecuatoriano y colombiano en esclarecer los hechos. Y de la autocensura se ha pasado al silenciamiento, y al vacío informativo en algunas zonas del país que es parte de un diagnóstico más amplio con el que estamos comprometidos como fundación. 

En esta primera investigación hemos querido visibilizar la hostilidad con la que históricamente han trabajado los periodistas en la frontera norte de Ecuador, y conocer los temas que tocan los periodistas en estas zonas.  Hemos entrevistado a 10 periodistas de frontera y todos dicen haber sufrido algún tipo de intimidación, pero solamente dos han hecho una denuncia: un periodista de televisión en Carchi que recibió la llamada amenazante desde Colombia puso su queja en la Fiscalía y una periodista radial en Sucumbíos que encontró volantes con sentencias de muerte en su casa puso fue a la Policía. Todo esto ocurrió hace algunos años, pero en ninguno de los casos se dio con los responsables y tampoco se brindó protección a los comunicadores. Esto demuestra la fragilidad de las instituciones estatales que dejan a los periodistas sin una protección efectiva ante las amenazas.

La única estrategia de autocuidado que tienen los periodistas en la zona de frontera es dejar de hacer ciertas coberturas, es decir, autocensurarse.

Apelamos a que el Comité Interinstitucional para la Protección de Periodistas y Trabajadores de la Comunicación se articule con los los agentes que investigan los actos de violencia denunciados por los trabajadores de la comunicación.

Igualmente creemos que los medios de comunicación deben desarrollar sus mecanismos de autoprotección y hacer análisis de riesgo en cada cobertura periodística. 

Y el Estado ecuatoriano debe procurar que los delitos cometidos contra periodistas no queden en la impunidad y deben ser investigados teniendo en cuenta la posible relación con el oficio. Además se debe investigar las estructuras criminales a las que pertenecen los agresores de los periodistas.

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Soraya Constante Periodista