La reactivación de un troll center contra la prensa

Investigaciones periodísticas

La Fundación Periodistas Sin Cadenas quiere enfocarse en el origen de las amenazas que reciben los periodistas. En este reportaje profundizamos en el ataque que sufrieron algunos periodistas en Guayaquil en abril pasado.

29.06.2021

Dice la RAE que un enemigo es una persona que le tiene mala voluntad a otra, que le desea o le hace el mal o algún tipo de daño. 

Un grupo de cinco periodistas ecuatorianos —dos de ellos conocidos públicamente por cuestionar e investigar la gestión de la alcaldesa Cynthia Viteri— fueron etiquetados como “Enemigos de Guayaquil” en medio de una campaña de desprestigio que se viralizó rápidamente mediante mensajes de whatsapp, redes sociales y que aparentemente se habría creado y difundido a través de un troll center, recordando así viejas prácticas de la política que parecían extintas, pero no. 

“No le importa la verdad, solo llenar sus bolsillos”, decía parte de la pieza gráfica en donde se podía ver a la periodista de Diario Expreso, Blanca Moncada, sosteniendo un cartel en un montaje fotográfico de su rostro en otro cuerpo, que emulaba los fichajes que se les realiza a las personas que son detenidas. 

Imágenes que circularon en redes sociales durante el ataque a periodistas.

Esta agresión virtual surge durante las investigaciones realizadas por Moncada sobre los contratos del Municipio de la ciudad, en las que la periodista revela que la administración de la alcaldesa Viteri, gastó 19,7 millones de dólares para limpiar las zonas regeneradas. 

El medio en el que labora también ha seguido de cerca el proyecto cultural “Letras Vivas” que intervino 50 paredes en varias zonas de Guayaquil con frases de escritores guayaquileños por un valor de casi 400 mil dólares, un elevado monto que se volvió polémico porque además no incluyó el pago a los autores o el derecho de uso en algunos casos. 

“Están mancillando la imagen de mi carrera a través de este tipo de acciones que no son más que un método de intimidar y frenar el trabajo periodístico”, dijo Moncada en una entrevista para esta investigación.

Cuando fue consultada por Periodistas Sin Cadenas apenas ocurrió el ataque, el 27 de abril, sostuvo que esto ya había pasado durante otras coberturas sobre el Municipio de Guayaquil, pero no de esta manera tan hostil. “Estoy asustada y no sé hasta dónde puedan llegar, pero confío en que en algún momento se abra alguna investigación”, dijo en ese momento. 

El  troll center se reactiva

De acuerdo a la investigación realizada por Periodistas Sin Cadenas, los ataques a Blanca Moncada, Rafael Cuesta, Andersson Boscan, Tania Tinoco e Isabel Crespo -todos bajo  el nombre “Enemigo de Guayaquil”- provinieron de una cuenta de Twitter llamada @camilozoza, que hoy ya no existe, que antes se denominaba @elpatriotaec y que al parecer fue cambiada de nombre pues actualmente existe una nueva cuenta con el mismo user, que no contiene nada de información relacionada a la campaña. 

De hecho, la última actividad en esa cuenta -un retweet- se registró el 28 de noviembre del 2020. 

El experto en marketing digital, Héctor Galarza, explica que es posible notar si una cuenta de Twitter ha cambiado de nombre, pero sigue siendo la misma, porque quienes activan un usuario en esa red social tienen una particularidad: el Twitter ID, que viene a ser algo así como el “número de cédula” de la cuenta, que jamás cambia por más que cambien sus nombres. 

En el caso de las cuentas mencionadas, los números identificatorios no coinciden porque se trata de cuentas diferentes o en algunos casos, eliminadas. 

Screenshots donde se evidencia que “Camilozoza” cambia de  nombre a “El Patriota” y luego, el registro de Twitter ID que muestra que la cuenta ya no existe.

Así se ve el posteo de EcuaPolítico, con la fecha y hora de publicación.

Otra cuenta, @PolloPeleon, también estuvo involucrada en los ataques. Haciendo una búsqueda en tweets del pasado es posible determinar que ese usuario pertenecía al exministro de Inclusión Económica y Social y excandidato presidencial, Iván Espinel, que hoy cumple una sentencia de diez años de prisión por lavado de activos.

Su abogado defensor, César García, sostuvo que no es posible comunicarse con él en este momento para preguntarle cuál había sido el destino de sus cuentas de redes sociales porque Espinel se encuentra cumpliendo una condena pero que de todos modos, le extienda las preguntas para hacérselas llegar apenas pueda. Nunca se obtuvo una respuesta al respecto. 

Diana Maldonado, especialista en ciberseguridad, dice que las personas dedicadas al manejo de troll centers saben bien lo que hacen y una parte importante de su trabajo es “borrar sus huellas” y por eso, finalmente es muy difícil lograr identificar exactamente de dónde provienen las agresiones. 

“Hay toda una planificación detrás, que incluye estrategias de ataque. Parte de eso es trabajar con una VPN -Virtual Private Network, una tecnología que se utiliza para conectar una o más computadoras a una red privada- encendida todo el tiempo. Desde que se prenden las computadoras, se crean cuentas de correo, cuentas de Twitter, de Facebook”. 

Además, son personas que saben cómo convertir la campaña en tendencia. “Lo hacen utilizando hashtags o nombres que impacten. Para eso también existe una estrategia, que es crear una batería de tweets, imágenes, memes creados y se empieza a postear. No se necesitan miles de cuentas para lograr esto. Con diez cuentas activas y trabajando al mismo tiempo es suficiente”, explica Maldonado. 

No son las únicas cuentas en redes sociales involucradas en este caso. Un usuario de Facebook denominado como EcuaPolítico fue una de las primeras en difundir los montajes el mismo 27 de abril a las 17H17 de la tarde, con el mensaje: “¡Guerra de pandillas! Jaime Nebot ha perdido todo el manejo del PSC. Se están sacando los ojos los socialcristianos”. La cuenta denominada “Correistas”, hizo la misma publicación pero con un texto diferente, aproximadamente una hora más tarde, el mismo día. 

Así se ve el posteo de EcuaPolítico, con la fecha y hora de la publicación.

Andrés Tacle, vocero de Jaime Nebot, sostiene que el líder del PSC y exalcalde de Guayaquil ha preferido mantenerse al margen del tema y no hacer pronunciamientos al respecto, pero que su reacción inmediata fue de rechazo ante este y cualquier tipo de amedrentamientos. 

“Es gente que se escuda en cuentas falsas, que quiere pescar a río revuelto, formar caos y crear disputas que no existen”, afirma Tacle, quien considera que este ataque podría responder a intereses políticos de cara a la campaña para las elecciones seccionales que se realizará en el 2022.

En la investigación “Trolls patrocinados por el Estado: Cómo los gobiernos están implementando la desinformación como parte de extensas campañas de acoso digital”, publicada originalmente en inglés por el think tank  “Institute for the Future” (IFTF), Ecuador es citado como uno de los casos de estudio relevantes en el mundo en esta problemática. 

El paper hace foco en la época del correísmo, la persecución a Gabriel González -hoy convertido en publicista y gestor de campañas políticas digitales, antes conocido como Crudo Ecuador- y en el caso de Martha Roldós, cuyos correos electrónicos fueron ventilados públicamente y fue acusada de estar vinculada a la CIA. Azerbaiyán, Bahréin, Filipinas, Turquía, Estados Unidos y Venezuela son otros de los países mencionados en el documento. 

El mexicano Enrique Rodríguez es un consultor digital que tiene once años de experiencia en marketing, troll centers y ha trabajado en planificación estratégica para políticos en toda Latinoamérica. Dice que, de acuerdo a las características de estas publicaciones y la forma en la que fueron difundidas, responde a lo que ellos llaman una “campaña de contraste” o campaña “lado B”. 

“Lo que busca una campaña de contraste es golpear, denigrar y cambiar la perspectiva de las personas respecto a algo. Y cuando vemos algo de este tipo, detrás siempre hay una maquinaria digital”, explica. 

Añade que aunque estas acciones están específicamente direccionadas a destruir a algo o a alguien, también son buscadas por personas que quieren limpiar su reputación y para eso se valen de los troll centers (manejados por humanos) o también de los botnets (manejados por softwares). 

En esta “campaña de contraste” se utiliza lo que el estudio del IFTF llama “el lenguaje de los trolls”, pues se busca sembrar desconfianza en los medios de comunicación y transformar la opinión que el público tiene, en este caso, hacia los periodistas. 

Este “lenguaje” incluye acusaciones de traición, uso de discursos violentos, de odio, abrumadores e intimidantes, la creación de elaborados dibujos o memes y a veces -no en esta ocasión particular- acusaciones de colusión con agencias de inteligencia internacionales. 

El vocero de Jaime Nebot sostiene que en las investigaciones que realizó respecto a este tema determinó una presunta procedencia del ataque: cuentas anteriormente conocidas como afines al gobierno de Rafael Correa -como es el caso de @elpatriotaec- y usuarios de Facebook identificados con nombres relacionados al exmandatario. 

Durante el correísmo, los ataques a la prensa mediante troll centers eran algo habitual. En 2014, se supo que la empresa XimahDigital, compañía identificada como ejecutora del troll center en el gobierno de Rafael Correa, era la responsable de manejar la cuenta de “El Patriota”. En ese tiempo, Juan Carlos Vásconez, su gerente general, reconoció ser el responsable del manejo de la cuenta de Facebook de mismo nombre pero no de la de Twitter. Esta empresa actualmente se encuentra en disolución y liquidación según la Superintendencia de Compañías. 

Vásconez está vinculado actualmente como administrador en ocho compañías entre las que figura Makía Contenidos, empresa a la que el Cabildo adjudicó un “contrato de un estudio para la formulación de estrategias comunicacionales con la finalidad de coordinar y desarrollar los requerimientos de difusión y comunicación de la Municipalidad de Guayaquil” por 180 mil dólares en 2019. 

Fragmento del contrato adjudicado a Makia Contenidos de parte del Municipio de Guayaquil y captura de pantalla de la Superintendencia de Compañías sobre la situación actual de esa empresa.

Infotags, una empresa en la que Vásconez figura como administrador hasta el 2 de febrero del 2020, recibió en cambio más de 132 mil dólares como parte de una contratación de “servicios comunicacionales digitales para la difusión estratégica de proyectos, obras y acciones de la alcaldía de Guayaquil en medios digitales”, también en el 2019. 

Fragmento del contrato adjudicado a Infotags de parte del Municipio de Guayaquil y captura de pantalla de la Superintendencia de Compañías sobre la situación actual de esa empresa.

Las compañías a las que Vásconez estaba relacionado manejaban la comunicación estratégica de la Municipalidad de Guayaquil. A inicios de mayo, Viteri anunció que hizo cambios en su equipo de comunicación, dando a entender que las empresas de Vásconez ya no estarían vinculadas a su gestión. 

Para esta investigación, intentamos contactarnos con él por medio de llamadas telefónicas, mensajes de texto y correo electrónico y así tener su versión en este tema, pero ya sea por viajes, evasión de llamadas, mensajes o falta de respuestas, nunca fue posible coordinar una entrevista y tener su testimonio. 

La alcaldesa, los comunicados y su silencio 

La alcaldesa de Guayaquil se pronunció respecto a estos ataques mediante un comunicado que fue colgado en sus redes sociales. “Ante la campaña de desprestigio lanzada en redes sociales (…) el Cabildo Porteño expresa su más firme y enérgico rechazo”, decía el documento. Añadía que “representantes del gremio periodístico, están siendo objeto de un ataque sistemático contra su honra y prestigio como parte de una estrategia política que recurre a la calumnia” y hacía extensiva su solidaridad contra los comunicadores atacados. 

Y lo hizo varias veces. Volvió a referirse a la “campaña sucia de ataques contra varios periodistas” e incluso contra personas con quienes, dice, no guarda una relación cordial y volvió a rechazar los ataques indicando que la crítica se enfrenta de otra manera. “Sea quien sea, que esté involucrado en este tipo de ataques injuriosos, debe ser investigado y sancionado conforme a la Ley, cualquiera sea su motivación e identidad”, dijo. 

Las palabras de solidaridad no se quedaron únicamente en los comunicados. Andersson Boscán, del medio digital La Posta, recibió una llamada personal de la alcaldesa Viteri en la que manifestaba que ni ella ni nadie de su equipo de trabajo habían sido parte de esta acción de desprestigio a los periodistas. 

“Me dijo que lamentaba muchísimo que yo y otros colegas hayamos sido vinculados en este tema, que esto era inadmisible pues siempre ha respetado la libertad de prensa”, comenta Boscán, a quien le resulta ilógico que sea la misma alcaldesa la que realice este ataque, poniendo casi una firma de responsabilidad sobre la campaña. 

La fundación Periodistas Sin Cadenas trató de contactarla para tener información más a profundidad sobre este tema. Primero a través de su equipo de comunicación; luego, enviando las preguntas por correo electrónico y a través de César Velasteguí, vocero municipal, pero ningún intento de contacto ha dado resultado hasta la publicación de este reportaje. 

Las demás víctimas y sus reacciones 

Rafael Cuesta, gerente general de TC Televisión, duda de las manifestaciones exculpatorias de la administración municipal de  Guayaquil.

En uno de sus editoriales televisados se refirió al ataque a los periodistas y a la campaña sucia desatada en su contra pues con su foto también se realizó el mismo montaje utilizando la misma línea gráfica. 

“La vicealcaldía se solidariza con los periodistas agredidos por el troll center al servicio de algún interesado, que está perfectamente identificado, que durante el gobierno anterior se dedicaba a atacar a Jaime Nebot y que hoy se dedica a defender a Cynthia Viteri y a atacar a periodistas. No nos metan el yo no fui. No somos tan pendejos”, dijo de manera enfática, agregando que la prensa no quiere solidaridad, sino respuestas a las interrogantes que se plantean y que permiten ejecutar una labor periodística plena. 

Él ha sido muy crítico con la gestión de Viteri por medio de sus editoriales, que se transmiten en El Noticiero y que luego son posteados en su canal de YouTube.  

Cree que en su caso los ataques fueron provocados por referirse a los cambios en el manejo de la publicidad en el municipio de Guayaquil, pues las fechas coinciden. También, al igual que Moncada, se hizo eco del gasto público en el proyecto “Letras Vivas”.

Cuesta, quien tiene 40 años en el periodismo y que ha sufrido múltiples ataques a lo largo de toda su carrera -incluida la explosión de una bomba en forma de cassette de VHS que le causó quemaduras en sus manos y en su cara- dice que este tipo de ataques digitales, comunes desde la época de Rafael Correa, carecen de importancia para él. 

“No me dedico a investigar quién me ataca porque realmente me lo tomo muy a la ligera y no les hago caso. A mí me han amenazado, me han denunciado seis veces, me han enviado escritos decenas de veces, por eso me he tomado mis descansos”, cuenta. 

Sin embargo, considera que este tipo de agresiones virtuales son parte de la semilla que dejó plantada el correísmo. “Se vendió la idea de que la prensa miente, de que es corrupta, de que los periodistas cobramos, que tenemos intereses y eso ahora es una estrategia de cualquier político o persona que se siente afectada por el comentario de un periodista”, explica.

No habla con nombre y apellido -asegura que no tiene pruebas para hacerlo- pero ha sugerido quién podría estar detrás de estos ataques, incluso en su cuenta de Twitter. 

Lo que dijo Rafael Cuesta en su cuenta de Twitter el día del ataque a los periodistas

No obstante, tanto a Andersson Boscán como a Tania Tinoco, presentadora de noticias de Ecuavisa, les llama la atención haber sido incluidos en esta campaña de desprestigio, pues ninguno de los dos se ha referido alguna vez a la gestión de Cynthia Viteri ni ha realizado reportajes o investigaciones al respecto. 

Mientras que La Posta no se ha enfocado en profundizar aspectos de la administración municipal, Tinoco es anchor desde hace algunos años. 

“En Visión 360 hacíamos reportajes de profundidad pero el programa está cancelado desde hace dos años y yo ahora soy presentadora de noticias, entonces no entiendo por qué se me hace parte de esto, con muy graves acusaciones”. 

En el ataque a Tinoco se dice que es testaferro de Susana González, prefecta del Guayas, con quien la periodista mantiene una amistad desde hace muchos años. “Nadie tiene por qué cuestionar mi patrimonio y el de mi esposo. Y siento que con esto existe la intención de afectar a Susana a través de mí”, afirma. 

Cuenta que su primera reacción cuando supo que esto había ocurrido fue pensar que habíamos vuelto a las prácticas del pasado y a las épocas en las que los ataques a la prensa eran algo rutinario, durante la gestión de Rafael Correa. “Tengo razones para creer que quienes están detrás de esto son personas que se volvieron expertos en esto durante el correísmo”, dice. 

Pero esta acción difamatoria incluyó también nombres de varios ciudadanos, exfuncionarios públicos y municipales. Los rostros de Galo Martínez Leisker, vicepresidente ejecutivo de Gráficos Nacionales S.A., Pedro Pablo Duart, exgobernador del Guayas;  Gabriel Arroba, exsecretario de Comunicación; Otto Sonnenholzner, exvicepresidente de la República; Pablo Muentes, integrante del Partido Social Cristiano, y el publicista Roberto Guerrero también formaron parte de la galería de los “enemigos de Guayaquil”. 

El exgobernador del Guayas y exfuncionario municipal, Pedro Pablo Duart, puso una denuncia en la Fiscalía del Guayas por este tema, pues dice tener evidencia de cuál fue la página que pagó para que se publiquen estos posteos. 

“Me molestó muchísimo porque no se puede calumniar a una persona y peor cuando no tenemos rabo de paja. Yo no tengo nada que ocultar, mi gestión es pública, consecuente con lo que digo y con lo que hago”, sostiene con enfado. 

En el posteo se dice que supuestamente desprestigia a Viteri porque “sueña con ser el nuevo alcalde”. “Ni que la alcaldía fuera un trofeo”, responde y agrega que ha sido abiertamente crítico con la gestión municipal actual, pues asegura que antes se hacía más con menor inversión. “Trabajé con Jaime Nebot y luego renuncié porque intuía lo que iba a pasar y el tiempo me está dando la razón”, dice. 

Duart cree que esto es una guerra entre grupos de poder en la cual ha sido involucrado sin tener vínculos o intereses al respecto. “Yo no soy candidato a nada y no estoy afiliado a ningún partido político. Al momento trabajo en mi propia fundación haciendo labor social”, concluye. 

Las investigaciones policiales que debían realizarse a partir de la denuncia Duart no tenían ningún avance hasta el cierre de este reportaje. 

Otto Sonneholzner también fue implicado en la campaña de desprestigio y trabaja con Duart en algunas de las labores sociales a las que el exgobernador hace referencia: atención médica a zonas desprotegidas para enfermedades como la diabetes o el COVID-19, comedores colectivos, entre otros. Para él, este ataque busca desprestigiar a quienes serían “posibles adversarios electorales”. 

Pero, ¿por qué cree que algún sector de la política lo está considerando de esa manera? ¿Existe para él un futuro político? “No diré ni que sí, ni que no. Ahora lo que no descarto es tratar de ayudar a la gente a sobrellevar la pandemia”, responde. 

Luego de más de dos meses del ataque, Moncada y Cuesta cuentan que han vivido las secuelas de este ataque digital de forma distinta. 

“Esto solo me causó molestia porque me quitó tiempo de trabajo y tuve que dedicarle atención a responder tonterías”, dice el gerente de TC Televisión y añade que no sufrió ninguna afectación personal, emocional ni laboral. 

Moncada, en cambio, sintió repercusiones en su estabilidad mental. “Fueron días de insomnio, nerviosismo, de miedo. Dejé de usar la bicicleta para ir al trabajo porque tenía miedo de que me pasara algo”, cuenta hoy. 

Su quehacer periodístico también se afectó, pues cambió la forma en cómo se relaciona con el Municipio de Guayaquil, una de sus principales fuentes. 

“Conmigo no habla ningún funcionario municipal. Todo lo responden por correo y eso es una limitante porque no se puede repreguntar, pero ya he aprendido a manejarlo”. Dice que es una estrategia que utilizan también con otros medios de comunicación cuando se sienten amenazados de alguna forma. 

En julio del 2020, el portal Código Vidrio reveló que en Quito se identificó la operación de 18  troll centers  de origen internacional que nacieron en el gobierno de Rafael Correa con recursos de la Secretaría Nacional de Inteligencia (Senain) y la Secretaría de la Administración. La investigación indica que, incluso durante crisis como el paro de octubre del 2019 y el pico de la pandemia el año pasado, las acciones de algunos troll centers se mantuvieron. 

Al parecer, la existencia de estos sistemas de persecución y ataque es una herencia de la que no nos hemos logrado desprender todavía.

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Diana Romero Periodista