Maternidad y periodismo, una fórmula poco comprendida

Investigaciones periodísticas

Las mujeres periodistas que decidieron ser madres se enfrentan a muchos retos y limitaciones en el ejercicio de su profesión. Cumplir horarios extendidos, declinar propuestas de trabajo o puestos de jefatura, ser discriminadas e incomprendidas son algunos de los aspectos que marcan sus vidas.

08.03.2021

Por Érika Guerrero

El estudio ‘Así hacemos periodismo’ de la comunidad Chicas Poderosas y la tesis doctoral de la catedrática Gabriela Dávila hacen una radiografía de lo que significa maternar y hacer periodismo en el Ecuador.

Asimismo, la Fundación Periodistas Sin Cadenas, en su compromiso de abordar estas temáticas, hace pocas semanas organizó el foro ‘Periodismo y género’ para conocer los obstáculos que enfrentan las mujeres en los medios de comunicación, entre ellos los relacionados con la maternidad.

Largas jornadas de trabajo

Una de las extensiones telefónicas de Diario Hoy no dejaba de sonar un viernes por la noche. El reloj marcaba más de las 22:00. La llamada insistente era de un pequeño de 10 años, quería a su madre pronto en casa para verla y descansar tranquilo. Cada vez que la mujer contestaba, escuchaba la misma pregunta:

-¿Ya vienes?

En la última llamada la madre respondió y colgó el teléfono.

-¡No avanzo más! ¡Estoy fundida!

Estalló en llanto. Una colega la acompañó esa noche en su lamento mientras seguían trabajando. Ambas vivían la misma realidad. La periodista Nancy Jarrín, quien lleva más de dos décadas en el oficio, recuerda ese suceso y reflexiona: “La madre se convierte en la gran ausente y no goza la crianza de los hijos. Eso es lo que me obligó a buscar un trabajo que no sea tan extenuante, que no cope la mayor parte de mi tiempo”.

De acuerdo con el estudio ‘Así hacemos periodismo’: informe sobre condiciones laborales de mujeres en medios de comunicación de la comunidad Chicas Poderosas-Ecuador, 80% de mujeres que tiene hijos rechazó dos o más veces una oferta laboral, mientras que 62% de sus colegas hombres nunca lo hicieron.

“Ahora lo digo con tristeza: no estuve en la infancia de mis hijos para atender sus necesidades, otros lo hicieron por mí. Así nos toca a muchas y es porque trabajamos. No todas consiguen conciliar el periodismo y la maternidad, eso sucedió con algunas amigas”, sostiene María Elena Verdezoto, de 56 años, quien nunca dejó de hacer periodismo, incluso siendo madre.

Nancy, en cambio, decidió ser mamá a los dos años de casada, cuando tenía 29 y llevaba siete años en el medio. En la empresa le recomendaron reunir el periodo de lactancia y vacaciones; así logró juntar el tiempo necesario para quedarse con su bebé hasta los cinco meses de edad.

Eso ocurrió hace 14 años, pero es una realidad que sigue vigente y que se evidencia en los hallazgos preliminares de la tesis doctoral de Gabriela Dávila, periodista y catedrática de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), quien precisamente busca alcanzar su doctorado en Ciencias Sociales ahondando en las experiencias femeninas de maternar y hacer periodismo. Su trabajo se centra en 25 historias de mujeres que laboran en medios informativos como radio, prensa, televisión y medios digitales del país.

Según Gabriela, en las empresas de comunicación bien constituidas existe mayor oportunidad de cumplir el periodo de postparto y lactancia de manera unida, para lo que se llega a un acuerdo entre las partes, pues en el periodismo es difícil terminar la jornada antes de las 18:00. Aunque estas circunstancias no son exclusivas de las periodistas sino que atañen a casi todas las trabajadoras, advierte.

De las mujeres que respondieron la encuesta de Chicas Poderosas, 28% no recibieron licencia por maternidad y tampoco accedieron a este beneficio 38 % de colegas varones.

En estos casos, la jornada reducida no es una opción y las empresas tampoco cuentan con espacios de cuidado para niños, por lo que una de las pocas facilidades es el teletrabajo, que fue además la única alternativa que quedó cuando se desató la pandemia de la COVID-19.

Allí Jazmín Solís, por ejemplo, encontró un respiro. La reportera de diario El Universo en el 2018 trabajaba de 14:00 a 22:00 y casi no veía a su hija, ahora su horario es en la mañana y pueden compartir más tiempo juntas. “Fue muy complicado para mí porque mi nena estaba en kínder y yo la iba a dejar temprano, luego nos veíamos en casa a las 22:30 o a las 23:00. Yo salía apresuradamente porque sabía que ella me esperaba despierta. Por las noches, no sabía si alegrarme o no, ella tenía que descansar pero también era su emoción verme. Fue como año y medio así”.

¿Priorizar la vida personal o laboral?

“Existe el mito de que no se invita a las mujeres a ocupar puestos editoriales altos por el hecho de ser mujer, pero no es así. Varias mujeres declinan la opción de un trabajo de mayor responsabilidad porque no quieren sacrificar su  tiempo en familia”, afirma Dávila.

En el primer boceto de tesis de la catedrática titulado Las percepciones de las mujeres sobre su rol de madres y periodistas en medios de comunicación ecuatorianos del 2017 se exponen algunos pensamientos al respecto. Una de las mujeres citadas, que lleva el nombre de Sofía, dice: “Algo que yo tengo claro es que no quiero una jefatura en el diario. Me han propuesto varias veces cargos de coordinadora o editora, pero yo tengo claro que el rato que haga eso, estaría ahí sí cambiando mi vida personal por una vida dentro del diario y eso no quiero”.

Lo mismo le pasó a Nancy, quien fue llamada a ocupar el cargo de coordinadora y no aceptó. Después de estar ser editora de las secciones Comunidad y Política en diario Hoy, sentía que su prioridad era cuidar a sus hijos y no estar en segundo plano en sus vidas.  

Pero también es notorio que los años de trayectoria influyen en la flexibilidad y en las facilidades para trabajar. “Yo ahora le digo a mi jefe: tengo que irme, y me voy; fuera de mi horario de trabajo le pido que no me llame a menos que sea estrictamente necesario. Sin embargo, eso lo puedo hacer por mi trayectoria, alguien que recién empieza en esto no lo podría hacer”, narra otro testimonio.

Lo anterior tiene relación con que el estudio de Chicas Poderosas identifica que la representatividad de las mujeres en cargos altos es de apenas 12% y de 16% en los hombres, y aunque parecería una brecha corta, no lo es si se considera que los hombres representan solo 30% de la muestra total de las 230 encuestas que realizaron para el informe. Es decir, aunque son menos, ocupan más cargos directivos que las mujeres.

Foto cortesía: Jazmín Solís comparte tiempo con su hija de 5 años, juntas agendan temas de cobertura.

Los estereotipos pesan y las soluciones no son fáciles

Gabriela cree que la maternidad ha sido invisibilizada históricamente al ser considerada un tema doméstico que interesa solo a la mujer. “La cultura de los medios de comunicación es patriarcal. Eso hace que los estereotipos se repitan y que la gente crea que las periodistas mujeres no pueden cubrir determinados temas porque están embarazadas. A una reportera de Cuenca le dijeron que ya no podía ir a la calle porque estaba gestando”, por ejemplo, subraya la investigadora.

Entonces, ¿qué condiciones deben existir para armonizar la maternidad y el periodismo? Lo primero, un buen salario que permita pagar por el cuidado de los hijos, además de tener una pareja o una comunidad que sea el soporte de la madre, y un jefe o jefa que entienda la situación.

De los 25 testimonios recolectados por Dávila, apenas 4 (el 16%) certifican que cuentan con empleada doméstica durante ciertas horas a la semana, no todos los días, lo que demuestra la precariedad laboral que existe en el sector y la doble presencia a la que se ven obligadas las mujeres, pues después de sus 14 horas de trabajo también deben dedicarse a los quehaceres domésticos.

Frente a todas estas circunstancias, las madres-periodistas se sobreexigen para realizar su trabajo sin descuidar su maternidad. Para María Elena, si bien es difícil combinar las dos áreas, “lo hemos hecho y existen muchos casos de éxitos en este tema”.

Para Nancy, la clave está en “la organización”, aunque también influye el equipo de trabajo, pues “recuerdo que nos organizamos de tal manera que entregábamos todo a tiempo y estábamos libres a las 16:00 cuando dirigía la sección Comunidad”.

Sin embargo, los casos exitosos siempre tienen detrás un esfuerzo adicional de las mujeres, un sacrificio para compatibilizar con el rol maternal que no pesa de la misma manera sobre los hombres, lo que evidencia que resta un largo trabajo para posibilitar la igualdad de condiciones laborales de las madres-periodistas.

¿Sobre quién recae la responsabilidad de que esto ocurra? La investigadora cree que deben involucrarse la familia, la empresa y el Estado, pues las políticas públicas y empresariales actuales no facilitan el camino. Cuando todo eso cambie la maternidad no será vista más como un obstáculo, sino como una condición que necesita espacios adecuados de desarrollo.

Otros datos 

El estudio de Chicas Poderosas tiene otros hallazgos, entre esos, los siguientes:

  • Precarización laboral: cuatro de cada 10 mujeres ganan $ 500 mensuales o menos y trabajan más de 40 horas semanales.
  • Crecimiento laboral en espacios masculinizados: para el 23% de las mujeres la falta de educación es una barrera para alcanzar el liderazgo en un medio de comunicación.
  •  Construir espacios libres de violencia: 50% de las mujeres ha recibido más de una vez comentarios negativos acerca de su apariencia o su género.
Foto cortesía: Jazmín Solís comparte tiempo con su hija de 5 años, juntas agendan temas de cobertura.
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